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 Conexiones gratuitas: lo barato puede salirle caro

 

Desde que la destildada Telefónica lanzó la conexión gratuita a Internet, muchos otros proveedores de servicios de Internet han seguido sus pasos, y aquello que debiera alegrarnos a todos, en el transcurso del tiempo, se nos puede volver en contra.

Esta estrategia tiene tres objetivos que no están del todo claros (para el usuario). En primer lugar podría ser una válvula de escape frente a la presión ejercida por el Ministerio de Fomento presionado, a su vez, por la comunidad internauta en su reivindicación de una Tarifa Plana. En segundo lugar, el aumento de las conexiones a Internet supone un incremento directo en el consumo telefónico. En tercer lugar, el objetivo más oscuro, la fidelización subliminal.

Y, ¿qué es esto de la fidelización subliminal?, se preguntarán.

La conexión gratuita ofrecida por la mayor parte de los proveedores conlleva la disponibilidad de un espacio gratuito para que Ud. ponga sus páginas Web. Además, incluye una o varias cuentas de correo electrónico. Bien, pues muchos de Uds. comenzarán a publicar sus páginas en ese espacio gratuito y a enviar y recibir correos electrónicos a través de estas cuentas. Pero, ¿qué pasará cuando los “benefactores de Internet” decidan que es hora de volver a cobrar por la conexión? Si no se aviene a pagar la tarifa que le impongan perderá su espacio gratuito de hospedaje y, lo que es peor, sus cuentas de correo electrónico. Y es que el correo electrónico es uno de los grandes inventos del siglo XX. Cuando después de un tiempo que haya distribuido su dirección de correo electrónico entre sus amigos, colegas, etc., y su uso se haya vuelto cotidiano para Ud., volverá a quedar incomunicado a través del ciberespacio o cautivo de algo que parecía un logro de la comunidad internauta.

Alguien podría alegar que el problema es el mismo con las conexiones de pago. Cierto. Sin embargo, con una conexión de pago somos "clientes" y no "usuarios". Esta sutil diferencia puede darnos una, aunque mínima, ventaja.

Le sugerimos que revise el contrato, ese que normalmente no leemos cuando hacemos la suscripción a cualquier servicio gratuito. En muchos casos, allí encontrará una cláusula en la que se menciona que la oferta es por un tiempo limitado. En ese caso, quizá le interese contratar una cuenta de correo electrónico con uno de los muchos servicios gratuitos que hay en Internet y que funcionan independientemente del proveedor de acceso. No le oculto que esto también puede tener sus problemas...

Mientras tengamos conexión gratuita, aprovechemos para disfrutar de las ventajas de la Red.

 

 
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