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 Non-stop options

 

Estoy convencido de que si los directivos de Telefónica fueran a cobrar unos pocos milloncejos por sus "stock options", yo no estaría escribiendo esto. Por supuesto, tampoco hubiera pasado bastantes minutos ante el televisor escuchando distintas opiniones sobre el tema ni leyendo columnas y columnas en los periódicos dedicadas a tan oneroso asunto. Igualmente, estoy convencido de que los partidos políticos no le hubieran prestado la menor atención. Sin embargo, ya ven ustedes el revuelo que se ha armado.

Nos podríamos cuestionar las políticas retributivas de las empresas, nos podríamos cuestionar también el tratamiento fiscal de dichas retribuciones, incluso nos podríamos cuestionar las circunstancias en las que una compañía como Telefónica opera. Pero todo esto pasa a segundo plano cuando alguien se va a llevar una "pasta gansa". Mi temor está en que parece existir una mayor preocupación por el "cuánto" que por el "cómo" y esto, desde mi punto de vista, es inaceptable.

A lo largo de mi vida he visto políticas retributivas de lo más variopintas y me llama la atención poderosamente la tendencia que existe actualmente en vincular las retribuciones a los resultados de las empresas. Nada más justo. Sin embargo, siempre existen curiosos matices.

Recuerdo algunos casos de retribuciones en función de resultados en los que, en un determinado momento, el trabajador recibía una remuneración por encima de su "superior". Algarada, revuelo y renegociación de las condiciones: más sueldo fijo y menos variable. Nadie se cuestiona que, si se han superado las expectativas, la empresa en su conjunto habrá salido ganando. Pero aquí se anteponen las prebendas personales a las del negocio.

Otro caso que no deja de ser sorprendente: la empresa ofrece al trabajador una parte de su remuneración en acciones o "stock options" (Telefónica es el caso más sonado, pero no es el primero ni será el último), política que es rechazada de plano por el trabajador ya que no se siente responsable de los resultados de su empresa.

Y es que el principio de "lealtad", lealtad del trabajador a la empresa y viceversa, está en la base de estos sistemas retributivos. Pero cuántas empresas se rigen por el principio de que: "tal como está el mercado de trabajo, si un trabajador se marcha, será fácil encontrar otro para sustituirlo".

Las empresas que están vinculadas a mercados emergentes, como es el caso de Internet, comienzan a practicar este tipo de políticas y muchas de ellas con éxito. Esperemos que si los trabajadores de estas empresas consiguen llevarse una "pasta gansa", nadie se meta con ellos. Eso sí, establezcamos las reglas del juego antes de empezar a jugar y no a toro pasado.

 

 
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